San Francisco Solano

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La Provincia Bética celebra, el 14 de julio, a uno de sus grandes hermanos: San Francisco Solano. Nació en Montilla (Córdoba) en 1549. A los 20 años tomó el hábito franciscano, siendo elocuente predicador popular y apóstol entre los enfermos y encarcelados. Para huir de la veneración del pueblo, pidió ir como misionero a África, pero la obediencia le llevó a América. Desembarcó en Cartagena de Indias, Colombia y fue hasta Panamá y la atravesó a pie para llegar a las costas del Pacífico. Posteriormente llegó a Perú, donde ese convirtió en padre de todos. Desde Lima fue trasladado a Tucumán (Argentina). Pacificador, defensor, evangelizador y civilizador de los indios, suscitaba conmoción entre las gentes verle atravesar pueblos y ciudades con el crucifijo en la mano. Se le llama el Apóstol de América del Sur y murió en Lima en 1610, mientras los frailes, a petición suya, cantaban el credo.

 En el Santuario de Loreto, en Espartinas (Sevilla), se encuentra la habitación o celda en la que San Francisco Solano vivió antes de partir para América mientras estudiaba filosofía y teología antes de su ordenación sacerdotal. Un buen día el de hoy para acercarse al Santuario y visitar la celda del Santo montillano. Las Hermanas Clarisas de Montilla conservan en el monasterio el bastón con el que San Francisco Solano caminaba.

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